
¿Qué le pedirías a unos auriculares pensados para hacer deporte? Dando por hecho que se deben escuchar bien, lo mínimo que debemos exigirle a un producto con la misión de acompañarnos mientras hacemos deporte es que sean resistentes, que se sujeten correctamente y que aguanten bien el sudor.
Los Sennheiser CX680 desarrollados junto a Adidas son un ejemplo que hemos probado en Xataka.
Los Sennheiser MX 680 que hemos probado en Xataka usan el sistema de sujeción Ear Fin, y viene con diversos tamaños de adaptadores con el fin de acoplarse a la perfección a cada oído.
Concretamente, en el paquete podemos encontrar:

En cuanto a las características técnicas de estos auriculares, son las siguientes:
Si te has fijado bien en estos auriculares Sennheiser CX680 habrás notado el añadido extraño con forma de pluma que integran. Se trata del agarre Ear Fin. Este soporte, del que disponemos tres adaptadores de tres tamaños diferentes, es flexible, y se encarga de dejar fijo el auricular intraauditivo cuando hacemos deporte.
Colocarlo es bastante sencillo. Solo debemos doblar esa parte e introducirla en el pabellón auditivo al tiempo que el auricular entra en el oído. Al soltarse, hace de tope y sujeta bastante bien el auricular. Personalmente, a la hora de hacer deporte nos gusta más la facilidad y efectividad de los modelos que rodean la oreja, pero este tipo de sujección nos ha demostrado que son una alternativa válida.

Con un buen aislamiento del exterior, sin llegar a los niveles de los auriculares con reducción del ruido, los Sennheiser CX680 se escuchan bastante bien, aunque echamos en falta un refuerzo de graves más contundente.
El diseño nos gusta, con un color fluorescente en el cable que no pasa desapercibido. La sensación de calidad y resistencia se nota, y de hecho, para su fabricación se ha utilizado Dupont Kevlar. El tacto del cable es ligeramente rugoso y como promete Sennheiser, repele de manera bastante efectiva el sudor y agua.

En el paquete se incluye un alargador del cable fijo, que es de 0.6 metros, y que es la parte que integra el control de volumen, el cual lleva una pequeña pinza para sujetarlo en una camiseta y una rueda de buen tacto. También se incluye una pinza extra por si necesitamos tener mejor controlada la extensión del cable.
Escuchándose de forma decente, integrando un buen agarre y viendo el acabado y materiales empleados en su construcción, los 60 euros que cuestan los Sennheiser CX680 no nos parecen excesivos si lo comparamos con rivales directos en su gama.
Más información | Sennheiser.
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