Google es un buscador (el cielo es azul). Ya que a obviedades me refiero, voy a desgranar esta idea, dando como resultado otra idea para nada original: Google sirve para que los usuarios busquen información en internet, lo reastrea y pone a disposición de sus visitantes su contenido de forma ordenada. Y además permite viajar por el mundo, pero ese es otro cuento...
Bien, entonces internet tiene una información, Google la lee, la ordena y la filtra, para luego ordenarla. Es de perogrullo que cuantas más páginas de internet lea, más recursos podrá ofrecer a los que buscan, dando como resultado unos resultados (valga la redundancia) más variados y completos. Pero he aquí que Google, una empresa privada, tiene por así decirlo el control casi total de las búsquedas en internet. La gente habla de googlear, y de buscar en Google, como si yo hablase de tomarme una Coca-Cola: vamos, que es algo normal, ya forma parte de nuestras vidas.
También hay que considerar que Google lleva indexando webs desde su nacimiento, hace casi una década, y que por tanto tiene a su disposición información sobre la estabilidad de las webs: hay portales que llevan ahí desde siempre, de gran importancia y que son muy visitados por los usuarios, ávidos de conocimiento. Esas páginas, incluso otras más nuevas (hablo de un par de años), recibieron visitas de Google bajo unas circunstancias, y son valoradas por éste de una forma determinada con respecto a otras webs. Tienen un contenido, al que los usuarios pueden acceder con relativa facilidad, porque Google lo ha leído todo y lo pone a disposición de los que lo usan para buscar (insisto, la inmensa mayoría).
Pero Google es una máquina (no inteligente), así que se la pudo engañar fácilmente durante años, y se la sigue engañando: repetición de keywords, cloacking, redes de enlaces masivos, etc. Todo ello para aprovecharse de las debilidades del algoritmo de Google y sacar tajada. Para ello, el buscador no escatimó en esfuerzos para refinar sus métodos, y estableció nuevos filtros y protocolos.
Y así surgió, por ejemplo, el tan temido Sandbox, que no sé lo que es, pero que se rumorea que es un filtro que pone Google a las webs nuevas para "atenuar su éxito" durante un tiempo para las búsquedas más competitivas, evitando así, supuestamente, el SPAM y las webs basura que utilizando técnicas como las citadas anteriormente y otras pueden lograr un éxito sospechoso y aportar resultados de búsqueda inútiles a los usuarios. O algo de eso...
Además, últimamente vamos notando que a Google le cuesta una barbaridad indexar páginas nuevas. Es realmente complicado que indexe todo el contenido de una web, si ésta es medianamente grande, y no se sabe si es una medida de atenuación similar a las citadas, o es que, como es lógico, a Google se le queda grande internet, que hay miles de millones de webs y que cada vez es más complicado copiar y procesar su contenido de forma aceptable en cuanto a rendimiento.
Por otra parte, técnicas como el intercambio de enlaces recíproco, que tanto sirvió antaño, están devaluadas, los sistemas de intercambios automáticos penalizados, los enlaces desde directorios casi no sirven y prácticamente no existen alternativas gratuitas para la promoción de webs nuevas, salvo crear contenidos excepcionales diariamente y esperar que alguna de las pocas visitas que recibes te enlacen (los enlaces naturales).
Es decir, Google no te indexa el contenido o tarda meses en hacerlo, prácticamente no tienes visitas y tienes que crear contenidos originales para una audiencia casi inexistente durante meses, a la espera de que crezca tu popularidad si es que lo hace.
Vale, esto analizado de forma independiente es razonable: sólo los mejores llegarán a su meta, es casi un proceso evolutivo. Pero a la vez es injusto, porque miles de webs que surgieron hace años lograron su fama en mayor o menor medida por las debilidades de Google y ahora que éste se encuentra más "preparado", pone un pesado lastre a las webs nuevas, incrementándose aún más el dominio de las ya establecidas desde hace años.
Y esto no hace otra cosa que perjudicar a los visitantes y a los webmasters emprendedores: a los primeros porque mucho contenido procedente de webs nuevas no estará a su disposición hasta pasados meses, con lo que disminuye la variedad y la posibilidad de que puedan encontrar recursos incluso mejores; y a los webmasters emprendedores porque ven cómo sus preoyectos se hunden al ver que durante meses no reciben prácticamente ningún tráfico, lo que hace que cualquier inversión resulte arriesgada, y que cualquier iniciativa original pueda caer en el olvido para siempre.
Dicho de otra forma, Google concede más importancia a las webs antiguas y a las nuevas les pone durante meses la etiqueta de sospechosas, no las indexa o lo hace de forma desesperantemente lenta y por lo tanto no llegan a los usuarios, que van a parar a las webs "famosas".
Es un círculo vicioso que no hace otra cosa que disminuir la diversidad en internet y beneficiar a unos pocos que simplemente "llegaron primero". Y ante esto, muchos optan por el SPAM y las prácticas ilícitas, lo que no hace otra cosa que alimentar más esta situación.
Ahora bien, puedes gastarte dinero y adquirir publicidad y enlaces en webs "de prestigio", bien consideradas por Google, para que reconozca tu web. Conclusión: las webs establecidas se benefician doblemente ("¡qué grandes somos y aquí vienen estos pardillos a comprarnos publicidad!") con una práctica que manipula artificialmente los resultados de Google, que es justo lo que el buscador no quiere, pero con un resultado doblemente perjudicial porque esta práctica está reservada sólamente a los que tengan dinero.
Y entonces internet pierde su esencia, y queda reservado a un grupo de "terratenientes adinerados" que tienen el dominio, beneficiados por el cinismo de un buscador que teniendo una posición dominante, perjudica a los usuarios y a los emprendedores creyendo beneficiarlos, todo ello para regocijo de los grandes. Se me vienen a la cabeza cosas del pasado... ¿Será necesaria una revolución?
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