Bueno, lo primero de todo (y que nadie se asuste) voy a copiar un fragmento de la Biblia, que es ese libro que leen algunos cristianos, porque viene como anillo al dedo al asunto que voy a tratar. Este fragmento corresponde (según la Wikipedia) al Génesis, capítulo 11 versículos del 1 al 9:
Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Ea, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Ea, edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra». Mas Yavé descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yavé los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yavé la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie.
Básicamente describe cómo en sus inicios, toda la humanidad estaba unida, hablando una misma lengua. Tal era el buen rollo, que los seres humanos se emprendieron en la gran empresa de construir una gran torre que llegase al cielo (la torre de Babel). Pero Yavé, para el caso Dios si no recuerdo mal, obviamente se opuso porque el sitio de los hombres era la tierra y el cielo era para los dioses (bueno, para EL Dios, según el cristianismo). Entonces Dios "confundió el lenguaje" dando origen a las distintas lenguas, los seres humanos ya no estaban unidos y la Torre se fue a freir espárragos, dicho mal y pronto.
Pues bien, después de este (hay que reconocerlo) bello fragmento bíblico, llegamos al quid de la cuestión, y es que Google va camino de derribar el mito de la torre de Babel haciendo básicamente lo contrario a lo que Dios se cuenta que hizo, es decir, que de seguir así va a lograr unir a los hombres por el lenguaje o al menos que éste no sea un [tan] inconveniente.
La clave nos la anunciaba Google Dirson hace unos meses, en una noticia en la que básicamente se decía que se había incorporado un nuevo idioma al traductor de Google: el árabe.
Pero esa incorporación era especial, porque Google no se había limitado a usar lingüistas y demás expertos del idioma concreto, para programar un traductor que reconociera las estructuras sintácticas y morfológicas del lenguaje y así poder realizar las traducciones: eso ya lo habían hecho otros muchas veces antes, y el resultado siempre era extraño y artificioso, por no decir que incorrecto en muchos casos.
En lugar de eso, Google contrató a expertos en Inteligencia Artificial para que "enseñasen" a una máquina a realizar traducciones, comparando y analizando estadísticamente miles de textos traducidos entre el árabe y el inglés por humanos pertenecientes a la Organización de las Naciones Unidas (ONU para los amigos), en total más de 20000 millones de palabras (sí, veinte mil millones).
Como ejemplo, Dirson nos ponía esta traducción al inglés desde el árabe de la web de la cadena Al Jazeera. Y, dicho sea de paso, con un inglés bastante bueno, completamente coherente al menos, algo a lo que no nos tenían acostumbrados ni de lejos los sistemas de traducción automática conocidos hasta la fecha.
Y es que las intenciones de Google estaban claras: ¿por qué ofrecer resultados en un mismo idioma para una búsqueda, si los puede haber mucho mejores en otras lenguas? De esta forma, quedaba claro que la intención de Google era precisamente acabar con el mito de la torre de Babel, terminar con la separación que produce la multitud de lenguas en la humanidad, y que un usuario ruso, por ejemplo, pueda consultar resultados primigeniamente en francés sin necesidad de conocer este idioma.
Pero también nos enteramos por Dirson mediante esta otra noticia de que según el NIST (National Institute of Standards and Technology) 2006 Machine Translation Evaluation, un evento organizado por un organismo estadounidense para testear los progresos en traducción automática, el sistema de Google obtuvo un 50% de puntuación, casi lo mismo que el 60% de puntuación que conseguiría un traductor humano.
Cuando vi eso, me acordé de una cosa que había leído en un libro que me recomendaron hace unos meses, "La Ecuación Dante", de Jane Jensen (lo recomiendo para los que busquen una buena novela de entretenimiento), en la que básicamente, dos de los protagonistas van a parar a un "universo paralelo" al nuestro, en donde hay más bien que mal, y en el que conviven con una avazada civilización alienígena. En un punto, mientras se pasean por las calles de una ciudad de esta civilización (que está a punto de extinguirse) encuentran una especie de audífonos que se les incrustan automáticamente en el interior del oído, y que resultan ser traductores universales, y cuando digo universales me refiero al universo entero ;-), de forma que los protagonistas directamente oían y veían las cosas en inglés, pese a que realmente les hablasen en klingon, por poner un ejemplo...
Mi pregunta, que lanzo al aire, es: ¿estamos ya cerca de eso, de un traductor "universal" (pero sólo para la Tierra, ¿eh?)? ¿Podremos dejar de estudiar idiomas y lograr que estos no sean un problema para los seres humanos? ¿Será Google el que lo consiga?
CONCLUSIÓN: Google es Dios, sin duda alguna ;-)
Expresa tu opinión sobre este recurso y compártela con los demás.