Second life es un mundo virtual en tres dimensiones creado por la empresa privada Linden Lab (Makers of second life o Creadores de la segunda vida dice su eslogan), distribuído a lo largo de una amplia red de servidores y que puede ser "vivido" mediante un software cliente gratuito que se instala en el ordenador. Cada uno de los participantes tiene este programa instalado (hay disponibles versiones para Windows, Mac y en fase de desarrollo para Linux) y una cuenta creada al registrarse en la web del "juego". Al hacerlo, cada uno crea un personaje, con un nombre y apellidos, y un aspecto modificable, y que será su representación en el mundo virtual, en el cual, teóricamente, puede realizar todas las actividades que lleva a cabo en el mundo real.
Antes destaqué el hecho de que detrás de Second Life esté una empresa privada, y es que cuando uno se registra puede hacerlo de forma gratuita, lo que da acceso a las funciones básicas, o con un acceso de pago, lo cual brinda la oportunidad entre otras cosas, de poseer un terreno en el mundo virtual y poder construir en él, además de permitir el uso público de éste o restringirlo a determinados usuarios. El mantenimiento de una isla entera de unos 65000 metros cuadrados sale por unos 200 dólares mensuales, siendo lógicamente la cantidad de terreno directamente proporcional a la cantidad pagada.
Y a esto hay que sumar el hecho de que en el mundo de Second Life se pueden comprar y vender bienes materiales o no de cualquier género, usando los llamados Linden Dollars (L$) o LindeX que son cambiados por dólares de verdad. Dicho de otra forma, para tener LindeX hay que comprarlos con dólares de verdad, y luego pueden ser convertidos otra vez a la moneda estadounidense, por lo que se pueden montar negocios en el mundo virtual, como es el caso de Ansche Chun, la primera millonaria de este mundo que a base de inversiones en el mercado inmobiliario y de los terrenos logró convertir $10 en un $1000000 en unos treinta meses y poseer en su segunda vida el equivalente a 36 kilómetros cuadrados. Sus posesiones son virtuales, pero por supuesto, el dinero es completamente real.
La verdad es que, actualmente, Second Life tiene más de 2 millones de usuarios registrados, aunque usuario registrado no quiere decir usuario activo. Porque a pesar de todos los comentarios en los medios de comunicación alabando sus maravillas, lo cierto es que este por muchos llamado "juego" se ha convertido en todo un negocio.
Porque si nos descargamos Second Life por primera vez, una vez instalado el software cliente y solucionado todo el "papeleo" del registro de una cuenta gratuita, nos encontraremos en primer lugar con un juego (voy a llamarlo "juego" para llamarlo de alguna forma) de una calidad gráfica decepcionante y una casi nula jugabilidad. Nuestro personaje avanza de forma lenta y desesperante, y sólo cuando volamos (porque se puede volar) logramos avanzar más rápido, aunque esto no sirve de nada porque a los pocos minutos ya resulta aburrido.
Empezamos en un mundo creado específicamente a modo de tutorial, donde se nos pretende enseñar paso por paso cómo jugar, pero lo cierto es que uno empieza a moverse y termina por mandar el manual a freir espárragos. Nos encontraremos así pues con un montón de otros personajes tan perdidos como nosotros moviéndose en esta "bola de cristal didáctica", sin hacer nada, sin ningún objetivo, simplemente pulular por un escenario visualmente decepcionante repleto de otras personas tan perdidas o más que nosotros, y en el cual es imprescindible el dominio del inglés, ya que la inmensa mayoría de los usuarios son estadounidenses.
Las actividades que se pueden realizar con una cuenta gratuita (desconozco si las de pago serán más entretenidas) están limitadas al máximo, tan sólo pasearse (a pie o volando) y charlar con otros usuarios, si dominamos el inglés.
Pero como se mueve dinero en Second Life, pronto nos daremos cuenta de que la inmensa mayoría de los lugares que se pueden visitar tienen intereses económicos de por medio, y que sobre todo este mundo virtual está saturado de casinos, porque hay recordar que en Second Life se mueve dinero real (alias LindeX) y hay un montón de usuarios novatos a los que embaucar.
Cada vez que intentamos hacer algo mínimamente interesante nos encontramos con que hay que pagar (por ejemplo, para usar un coche) y eso sí, muchísimos usuarios usan esta segunda vida como si fuese real, lo que llega a asustar. Cada poco nos encontraremos con personas sentadas, a las que si preguntamos nos dirán que están mirando el paisaje, o con grupos de personas simplemente bailando durante horas y charlando, formando algo así como un club privado con sus propias reglas.
Todo esto en un mundo lento, que incluso con una conexión de banda ancha tarda demasiado tiempo en cargar, por el cual moverse aburre a las piedras (a no ser que se vaya volando) y en el cual nos podemos encontrar a otros tan perdidos como nosotros (la mayoría), que simplemente tienen fines económicos y por último a muchos frikis que se creen que realmente viven una segunda vida.
En resumen, Second Life no es un juego ya que (al menos en las cuentas gratuitas) no tiene ningún fin, simplemente moverse por un mundo virtual y llevar una vida virtual (algunos tenemos más que suficiente con la real). No hay que llegar el primero, ni vencer al malo, simplemente vivir. Second Life es más bien una compleja sala de chat tridimensional de escalas descomunales con casino integrado, en la que el usuario medio (la gran mayoría, que nos pensábamos que iba a ser algo entretenido, como deberían de ser los juegos) se aburre al poco tiempo y termina por dejarlo y en el que unos pocos locos realmente llevan esa "pseudovida" en un mundo gestionado y mantenido por intereses económicos de una empresa privada, y que sin duda es una moda pasajera, que terminará por consumirse y aburrir hasta al más friki de los frikis.
Queda claro que no lo recomendamos, ¿no? ;-)
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