Lo primero de todo, al menos para seguir el método que planteo, es necesario hacerse con una máquina del tiempo. Recomiendo la visión de la trilogía Regreso al futuro para más instrucciones (el condensador de fluzo tiene miga). Y diréis: por supuesto, anoto los resultados de la quiniela y vuelvo al pasado. Y tenéis razón, pero no se me ocurría una introducción mejor...
Pero lo que propongo, una vez viajados un par de años atrás en el tiempo, es sencillo: seamos preuniversitarios (preferentemente ingleses) con aspiración a estudiar una costosísima carrera y hagamos una tormenta de ideas para posteriormente llegar a una para lograr dinero pagándonos así los estudios con más o menos satisfacción. Esta idea radicará en la venta de píxels. ¡Menuda ocurrencia más innovadora! (¡eh, no estoy siendo irónico, voy en serio!)
Montemos una web cuya única página consistirá en una cuadrícula de 1000 por 1000 píxels, sí, un marco sin sentido, y dividámoslo en cuadraditos pequeños de 10 por 10. Ahora vendamos cada píxel del millón disponible a un dólar cada uno. Si logramos venderlos todos, obtendremos un millón de dólares. ¡Vaya! Si vendemos un mínimo porcentaje del total ya tendremos para pagarnos la carrera...
Por último, y para empezar la odisea, vamos a convencer a nuestros vecinos de que nos compren algún píxel, nos metemos en algunos foros, corremos la noticia... Descubriremos que cada vez más gente se empieza a interesar por nuestra iniciativa porque, ¡caray!, qué original es el muchacho, vamos a comprarle unos píxels por el esfuerzo, llamemos a la prensa, extendamos la noticia de este novedoso y eficiente método de márketing online.
Y pronto descubriremos que nos compran más y más píxels, nos entrevistan prestigiosos medios de comunicación de masas. Y os garantizo que en alrededor de un año os haréis con el millón de dólares. Y que surgirán miles de imitadores que aprovecharán el tirón y sacaran más o menos pasta...
¡En efecto, me habéis pillado! Estoy describiendo lo que hizo el creador de MillionDollarHomePage.com, el cual, sin comerlo ni beberlo se hizo millonario por tener una idea absurda, al menos aparentemente absurda.
Porque había decenas de razones para no comprar píxels en su página:
Así es que muchos píxels fueron comprados por casinos o empresas de juegos de azar, que aprovechan cualquier visita que les llegue y obtienen grandes beneficios. Pero hacer publicidad de esta forma es como matar balas a cañonazos, porque simplemente consiste en dejar un mensaje rodeado de otros miles, cuanto más grande más visible, y al cual podía hacer caso cualquiera: quien caiga en la tela de araña, cayó, y procuramos sacar tajada.
Y, en efecto, la web tuvo millones de visitas, fue nombrada en numerosos medios de comunicación, y su autor procuró que sus visitantes se enteraran para que viesen lo bueno que era "comprar un trozo de internet".
Pero la cosa no iba a durar siempre, tan sólo unos meses, y la web se llenó, el autor se llevó su millón de dólares (probablemente se haya olvidado de la carrera y esté ganando otros millones a base de invertir) y los que allí se hayan anunciado habrán recibido una oleada de visitas durante unas semanas (sólo los que hayan hecho una inversión fuerte) para que la web caiga en el olvido y sólamente sea recordada como anécdota para escribir un artículo como éste que estoy terminando y que terminaré ahora.
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