Hoy me he levantado con esta entrada de OJObuscador que comenta un artículo de Matt Cutts en el que éste afirma que la venta de enlaces es SPAM y por lo tanto anima a los usuarios a que realicen un spam report avisando de tal actividad, indicando en el asunto del mensaje 'paidlink' para que el sistema lo identifique y procese de forma automática. Evidentemente, esto ha causado un gran revuelo en la comunidad SEO...
Y es que la compra-venta de enlaces implica básicamente algo muy claro: quien tiene dinero lo tiene más fácil para salir primero en los resultados de Google. O dicho de forma más alarmista: los resultados de Google se pueden modificar con dinero. Así, si yo quiero posicionarme para una palabra y tengo dinero suficiente, no tengo más que dedicarme a comprar enlaces de prestigio mientras mi bolsillo me lo permita sin el más mínimo esfuerzo, es decir, un link-building a golpe de talonario, lo que obviamente pone de los nervios a Google ya que va en contra de la filosofía del buscador.
¿Pero es que una web no tiene derecho a vender enlaces para ganar dinero? La respuesta es clara: por supuesto que puede, lo que pasa es que a Google no le gusta, y una cosa es que se pueda y otra distinta es que se deba de cara al buscador. Y es que el mercado de la compra-venta de enlaces es muy jugoso, y permite no sólo a los que venden ganar dinero y rentabilizar sus webs, sino a los que venden hacerse con buenos enlaces de forma sencilla, algunos de ellos en páginas y blogs de gran importancia que reportan no sólo mejoras en el posicionamiento y en los buscadores, sino también tráfico y reputación.
Como ejemplo de ello, en servicios como LinkAdage cada día se mueven miles de dólares en subastas y compras directas de enlaces totalmente personalizables, packs de enlaces y demás combinaciones imaginables.
¿Es esto ético? En mi modesta opinión, el mercado de enlaces es tan ético como la propia publicidad. Es cierto que Google puede argumentar que estos enlaces son artificiales y por tanto van en contra de lo que este buscador (y otros parecidos) consideran que es un vínculo: un "voto" de una web a otra, aunque en este caso sería un "voto comprado". Sin embargo estos enlaces no son distintos de los que puede recibir un patrocinador, o directamente, desde el punto de vista del usuario a quien se supone sirve Google, no serían muy distintos de la propia publicidad AdSense.
¿Y por qué a Google le molestan tanto? Se me ocurren dos motivos, uno débil y otro fuerte. El motivo débil es muy sencillo: la compra de enlaces le hace la competencia a AdSense. Y digo que esto es débil porque el mercado de enlaces no puede enfrentarse, salvo en nichos muy concretos, con el excelente (aunque mejorable) sistema de AdWords, ya que en primer lugar implica una especificidad y un nivel de conocimientos técnicos y de experiencia SEO que no son necesarios en general en una campaña con el sistema de publicidad de Google, además por supuesto de que AdSense/AdWords cuenta con una amplia red de soportes/anunciantes tematizados en los que los anuncios están muy optimizados y en los que el beneficio es muy alto.
Creo más bien que el principal inconveniente que tiene Google con la compra-venta de enlaces estriba en ese carácter de "compra de voto" que modifica con dinero los resultados de forma a priori artificial. Y es que Google invierte mucho dinero y dedica muchos esfuerzos a afinar estos resultados, basados principalmente en la popularidad de los enlaces pero que pueden ser fácilmente manipulables. Sin embargo, la "manipulación" (nótense las comillas) mediante técnicas SEO "tradicionales", intercambios de enlaces y demás requiere de un proceso relativamente complejo y limitado, mientras que la compra de enlaces es algo inmediato y que pierde por completo la filosofía del "te enlazo porque me gustas (o porque hemos hecho un trato, o porque me conviene)".
Y es que la cosa está muy clara: Google no tendría que animar a los usuarios a que "denuncien" esta actividad. Si no le gusta, debe mofidicar sus algoritmos para que no la tengan en cuenta, como hizo con otras técnicas en el pasado. Debe hacer lo que siempre ha hecho, investigar y mejorar cada vez más su buscador, porque recursos para ello tiene sobradamente. Creo que es un claro signo de debilidad el que Google incite a este tipo de "chivatazos" porque eso implica que no puede hacer frente a esta actividad, ése es el talón de Aquiles del buscador y siempre lo ha sido: los enlaces que llaman artificiales. Y es que no se puede pretender que sólo se condideren "naturales" aquéllos que convienen al buscador y desechar el resto.
La compra-venta de enlaces, los intercambios, los directorios y demás son parte de internet, y Google organiza la información de internet. Por tanto es Google quien debe adaptarse, y no los webmasters. ¿O no?
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