No hace ni un día ardía el rumor de que Google iba a comprar Youtube por 1600 millones de dólares pero al parecer la noticia se ha desmentido por ambas partes. Y menos mal, porque esto habría sido una especie de locura por parte de Google. Las razones son muy simples y contundentes.
En primer lugar, Google ya dispone de un servicio similar a Youtube, Google Video, que incluso es anterior a este último, aunque adquirió menos fama debido a la carencia en sus inicios de algunas características fundamentales como la posibilidad de inclusión de vídeos en páginas web. La medida de adquirir Youtube supondría varias cosas:
Además de todo esto (y alguna cosilla más que seguro que me dejo), cabría preguntarse cómo esperaba hacer Google frente al monumental coste del ancho de banda consumido por Youtube, que se estima en más de 1 millón de dólares mensuales rentabilizando el servicio. De hecho, muchos analistas se preguntaban hasta ahora cómo iba Youtube a mantener su modelo de negocio actual y mantenerse de esa forma permanentemente. Por supuesto que se puede hacer, pero la pregunta es cómo, y yo le veo dos respuestas posibles, a grandes rasgos:
Por una razón muy sencilla: el sistema publicitario de Google, AdSense/AdWords, se basa en una gran segmentación a la hora de anunciar productos y así, por ejemplo, una empresa de hosting visualiza los anuncios en páginas web de semejante temática, o buscando hosting en Google aparecen los anuncios respectivos. El cliente es especializado, busca lo que se anuncia, la eficacia de la publicidad es mayor, hay más beneficios y todos contentos.
Poner publicidad en Youtube habría sido como matar moscas a cañonazos, justo lo contrario a lo que lleva haciendo Google hasta ahora, sería más o menos el modelo que se sigue en la televisión, sin prácticamente ninguna segmentación y con una eficiencia mínima. De esta forma, Youtube se puedría haber rentabilizado, por supuesto, pero el cómo puedría haber sido preocupante. ¿Quién va a anunciarse al lado del vídeo de Amo a Laura para esperar la misma eficiencia que, por ejemplo, con AdWords? Los precios caerían en picado.
Así que, básicamente, la compra de Youtube por parte de Google implicaría una disminución preocupante de las alternativas en alojamiento de vídeos, lo cual perjudicaría al usuario, además de implicar una carga importante para Google, que puede rentabilizarse pero a un precio muy alto.
Menos mal que la compra no se ha producido... ;-)
PD: aunque pueda parecer que tengo intereses en ello, este artículo no es un fake, está escrito con tono irónico, como este PD. Evidentemente Google SÍ ha comprado Youtube, y en el artículo se expone una realidad alternativa en la que dicha compra no se ha realizado, con una reflexión sobre lo que hubiera pasado en caso de realizarse, como en efecto ha pasado. Prometo que los próximos artículos los podrá entender más gente además de mí mismo :-D
Expresa tu opinión sobre este recurso y compártela con los demás.