Ya casi ningún movimiento de Microsoft parece increíble, y uno se puede esperar cualquier cosa de esta compañía. La última es que la empresa de Bill Gates recompensa a los usuarios que delaten a proveedores piratas de Windows cambiándoles su copia ilegal por una legítima de forma totalmente gratuita.
Es evidente que Microsoft está en todo su derecho de llevar a cabo estas medidas, ya que al fin y al cabo la piratería es ilegal, pero aún así existe cierto cinismo ya que de todos es sabido y además es algo evidente, que las copias piratas de software benefician a las empresas desarrolladoras, y tal es el caso de Windows con Microsoft. Este beneficio radica en la expansión del software y su aprendizaje de forma masiva por parte de los usuarios sin la carga que supone la adquisición de una licencia legal para su utilización.
Debe de ser por eso que cuando Microsoft sacó en julio de 2005 su programa Windows Genuine Advantage (WGA) para verificar las copias legales de su sistema operativo y así permitir o impedir el acceso a actualizaciones y software adicional (como por ejemplo Internet Explorer 7, que requiere una copia original), lo hizo tan sumamente mal y de forma tan chapucera que se olvidó implementar una función para impedir que dicha comprobación pudiera saltarse.
Y es que Microsoft se toma tan en serio estas cosas que incluso además de que su sistema de verificación puede eludirse daba 'falsos positivos', declarando como ilegítimas copias totalmente legales de Windows, llegando sus propietarios a realizar reclamaciones con todas las de la ley aportando pruebas irrefutables de dicha legitimidad.
Así que teniendo en cuenta que Microsoft no se molesta mucho en estos temas, planteando soluciones 'de broma' a la piratería con programas eludibles, manipulables y que encima fallan (haciendo honor a Windows), parece que ahora le da por tomar la iniciativa y recurrir al sistema de cazarecompensas, dando un premio a los que delaten una actividad que beneficia a la propia Microsoft, algo parecido a lo que ocurría en el Oeste Americano (donde de hecho está la sede central de la compañía, en Seattle) pero con cinismo e hipocresía de por medio.
Y no es que esto sea nada nuevo, ya que hasta el momento ya han sido más de 56.000 los usuarios que, según Microsoft, han conseguido una copia legal de Windows de forma totalmente gratuita después de informar sobre proveedores ilegales. De hecho, la compañía afirma que de las 512 millones de validaciones de su sistema operativo realizadas por medio de Windows Genuine Advantage, un 22% fueron rechazadas por tratarse de instalaciones ilegales, cifra que es elevada a un 35% de software pirata por parte de la Business Software Alliance (BSA), que declara que las cifras manejadas por Microsoft son muy conservadoras.
El que Microsoft tenga que recurrir a esto indica claramente que no puede hacer frente a la piratería de su propio software, o que éste es fácilmente pirateable (y poco seguro, por tanto). Porque si Windows, pese a tanta protección aparente, puede ser copiado, distribuído e instalado de forma ilegal, si el software de Microsoft es tan poco fiable en este aspecto y que precisamente le resta ingresos por venta de licencias, no quiero ni imaginarme lo vulnerable que puede llegar a ser en otros aspectos, lo cual queda demostrado por las continuas actualizaciones y fallos de seguridad, por no hablar de falta de estabilidad que han hecho compañía a Windows desde tiempos perdidos en el olvido...
Y ahora unas preguntas retóricas en plan 'anti-Windows': ¿quién quiere seguir dependiendo de las idas y venidas de Microsoft? ¿por qué pagar por software mediocre que ni siquiera su fabricante es capaz de tener bajo control? ¿por qué seguir usando Windows? Día a día, año tras año, las respuestas a estas preguntas se enfrentan cada vez más a Microsoft, porque la hasta ahora gran baza de Windows, su facilidad de uso y compatibilidad, se ven superadas progresivamente por la gran alternativa que supone el software libre con Linux como gran estandarte.
Bueno, y como ya me he desahogado suficientemente, termino el artículo, no sin antes agregar un último comentario de despotrique contra Windows y de apoyo a Linux: ¡huíd de Windows, usad Linux! (¡no a la guerra!)
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