Siempre se ha dicho que uno de los puntos débiles de Linux ha sido el de la dificultad de instalación, configuración y administración, por no hablar de la falta de compatibilidad y de la gran heterogeneidad de software y distribuciones existentes. Precisamente aquí Windows es donde juega con ventaja, ya que hay que reconocer que pese a sus muchas e importantes debilidades, el sistema operativo de Microsoft es, ante todo, extremadamente sencillo de instalar y configurar a nivel de usuario, además de presentar un alto nivel de compatibilidad con todo tipo de software y hardware.
Si no fuese por este gran problema, que ahuyenta y con razón a la inmensa mayoría de los usuarios de Windows a migrar a Linux, probablemente éste último ganaría una gran cuota en el mercado de los sistemas operativos en ordenadores domésticos y de oficina. Y es que existen decenas, si no cientos, de distribuciones diferentes, muchas incluso con variantes, cada una con su propia colección de software, versiones incluídas, sistemas de escritorio... En definitiva, Linux es un gran sistema operativo, con un nivel superior a Windows, pero para el usuario que únicamente quiere usar un procesador de textos o navegar por internet se le queda enorme y puede incluso asustar. A esto hay que incluir que (pese a excelentes soluciones de virtualización) el software más extendido únicamente funciona en Windows, pero esto es algo que en primera instancia tiene difícil solución, a no ser que a los desarrolladores de software les sea realmente rentable la creación de programas para este sistema operativo. Es por eso que Linux necesita popularizarse, y por ello tiene que hacerse sencillo.
Para ello que el 21 de enero de 2007 ha surgido la Linux Foundation, un consorcio sin ánimo de lucro destinado a promover iniciativas para la estandarización de componentes de software y hardware para Linux, fruto de la unión de Free Standars Group (FSG) y Open Source Development Labs (OSDL), dos consorcios con creados con el mismo objetivo. El director ejecutivo de esta fundación es Jim Zemlin, y dentro de sus miembros iniciales, actualmente más de setenta, se encuentran importantes desarrolladores de software y hardware como Hewlett-Packard, IBM, Novell, Oracle y Red Hat, así como numerosas universidades y usuarios finales.
Esto puede suponer toda una revolución en el mundo Linux, ya que esta entidad, además de llevar a cabo la muy necesaria tarea de especificación de estándares dentro de este sistema operativo, ofrecerá certificados para los desarrolladores y vendedores de software y hardware que quieran adherirse a los mencionados estándares, lo cual supondrá, entre otras cosas, la certeza de que los programas y componentes desarrollados bajo estas normas funcionarán correctamente bajo Linux, dando así carpetazo a los quebraderos de cabeza surgidos por la escasa compatibilidad (en comparación, sobre todo, con Windows) que presenta este sistema operativo.
Esperemos que de esta forma Linux tome cada vez más peso y se difunda de forma masiva cada vez en mayor medida, lo cual traerá consigo un apoyo cada vez mayor por parte de los fabricantes que hará que las diferencias en el aspecto de sencillez y compatibilidad entre Linux y Windows sean cada vez menores. De esta forma, los más beneficiados seremos los usuarios, ya que habrá más posibilidades y alternativas de gran calidad a disposición de todos.
Una gran noticia, desde luego.
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